LAS CULTURAS QUICHE Y CAKCHIQUEL
Después
de los mayas, los quichés y cakchiqueles fueron los pueblos más cultos que
poblaron nuestro territorio en la época prehispánica. La primera capital de los
quichés se llamó Izmanchí, en donde vivian en paz, pero luego surgió la
rivalidad entre las tribus hermanas. La segunda capital fue Gumarcaah, llamada
después Utatlán en tiempos de la conquista, esta ciudad alcanzó gran esplendor
en el gobierno de Kikab el Grande. Luego vino la decadencia; sus propios hijos
se levantaron en contra de Kikab hasta derrocarlo.
Los
cakchiqueles originalmente eran aliados de los quichés, y gracias a esta
alianza fueron posibles las famosas conquistas de Kikab, pero a mediados del
siglo XV ocurre la separación de ambos pueblos y los cakchiqueles fundan
Iximché, su capital, en el año 1463, sobre el monto Ratzamut. Estos indígenas
estaban bien organizados militarmente, por lo que conquistaron numerosas
ciudades, logrando un gran poderío. Entre los quichés y los cakchiqueles había
una fuerte rivalidad, esta rivalidad fue aprovechada por los españoles, ya que
con el apoyo de los cakchiqueles vencieron a los quichés. Aunque más tarde los
cakchiqueles se revelaron contra los españoles.
Gobierno:
Los
señorios quichés y cakchiqueles estaban divididos en casas grandes o cabezas de
calpul; a su vez, estas casas grandes se dividían en cuatro grupos que entre
los quichés recibieron los nombres de: Cayec, Tamub, Ilocab y Ahau Quiché y
entre los cakchiqueles, los nombres de: Tzotzil, Xahil, Tucuché y Acajal. De
cada uno de estos grupos salía un señor, de donde resultaban los cuatro señores
que gobernaban a estas naciones. La atribuciones de los señores eran: resolver
sobre guerra o paz, controlar los ingresos provenientes de tributos, dirigir
las guerras, etc.
Organización
social:
Estaba
dividida en cuatro estratos sociales:
1)
Una especie de nobleza bajo el Ahau.
2)
Otra pequeña nobleza, integrada por familias distinguidas de las cuales salían
los gobernadores de las provincias recién conquistadas, los embajadores, que
eran enviados a otras cortes, y los recolectores de tributos o Ajuchán.
3)
Los plebeyos o macehuales, que constituían el pueblo.
4)
Los esclavos.
Religión:
Las
invasiones de los toltecas agregaron nuevos dioses a la religión maya (Tohil,
Avilix y Jacavitz) e intensificaron los sacrificios humanos, que si bien ya se
practicaban antes no habían llegado a alcanzar caracteres tan marcados.
Existían cuatro formas de sacrificio: 1) Extracción del corazón; 2)
decapitación; 3) sacrificio gladiatorio; 4) autosacrificios menores.
Ciencias y
Artes:
Estos
pueblos heredaron de los antiguos mayas el conocimiento de principios
astronómicos y artísticos. También participaron aunque fuera parcialmente de
las nociones científicas de los mayas clásicos. El Cholquih o cuenta cakchiquel
de 260 días, funciona como el Tzolkín maya (calendario maya ritual o
religioso).
En
cuanto al aspecto artístico, realizaron trabajos hechos en concha, jade, hueso,
cobre y oro. También pintaban murales, dibujos y grafitos en donde predominaban
los colores: rojo, amarillo y azul.
Arquitectura:
No
destacaron como los mayas, pero construyeron grandes templos y palacios en el
centro de sus ciudades. Predomina en estos pueblos la construcción de centros
defensivos fortificados, producto de la época de guerra que se vivía
constantemente.
Literatura:
Las
obras literarias de los pueblos quichés y cakchiqueles están llenas de hermosos
relatos y leyendas. Entre ellas podemos mencionar al Popol Vuh, llamado también
El Libro del Consejo, en él se relata el origen y evolución del pueblo quiché
hasta la conquista de los españoles. Este manuscrito fue encontrado en el siglo
XVII, en la parroquia de Santo Tomás Chichicastenango, por Fray Francisco
Ximenes, quien lo tradujo al español, pues estaba escrito en quiché con letras
castellanas. No se ha podido determinar quién fue el autor de esta obra. Otra
obra literaria importante de los quichés es el "Título de los Señores de
Totonicapán", que narra los acontecimientos más importantes de los
quichés.
La
obra literaria más importante de los cakchiqueles es el "Memorial de
Sololá o Anales de los Cakchiqueles", en él se narran los sucesos más
relevantes para el pueblo de los cakchiqueles: pestes, terremotos, la llegada
de personajes importantes, etc. Esta obra fue encontrada por Juan de Gavarrete,
en 1844, cuando organizaba el archivo del convento de San Francisco, quién más
tarde lo tradujo al español.
Estas
obras han prestado una valiosa contribución a la comprensión de estas culturas
al facilitar conocer aspectos importantes de su pasado.
principal tribu o nación aborigen de Guatemala. Pertenecen al gran grupo
lingüístico Maya (Véase INDIOS MAYAS), al igual que sus vecinos en el mismo
estado, los Cakchiquel, Pokonchi y Tzutnhil, los cuatro dialectos que
constituyen un sólo lenguaje. Los Quiché ocuparon la parte centro norte de
Guatemala, incluyendo los distritos actuales de Quiché, Totonicapan, y parte de
Quezaltenango. Como las de otras tribus Mayas, sus tradiciones apuntan a un
origen desde el norte o el noroeste, y su historia realmente auténtica se
remonta al año 700 d.C. (La historia Maya parece ser realmente auténtica
remontándose incluso hasta el siglo II). Fueron subyugados por Pedro de
Alvarado cerca al 1525, con incluso más atrocidades que las usuales, y
declinaron rápidamente bajo el sistema de esclavitud y duros tributos
impuestos, a pesar de las advertencias del Papa y las leyes humanitarias
promulgadas por el monarca español, a instancias de Las Casas. Incluso antes de
que se completara la conquista, los padres dominicos Pontaz y Torres habían
instalado su residencia entre los Quiché y comenzado el trabajo de
cristianización. En 1530 el padre Francisco Marroquín (m. 1563) llegó de España
para organizar la Iglesia en Guatemala, y en 1533 fue confirmado como obispo.
Le dedicó especial atención a los indígenas y sus lenguajes, volviéndose
particularmente experto en el Quiché, idioma al cual tradujo el Catecismo. A
petición suya el padre De Las Casas (1536) estableció en Santiago un convento
dominico para la conversión de los nativos. Fueron apoyados dos años más tarde
por los padres Zambrano y Dardon, de la Orden de la Merced, quienes
establecieron un monasterio de dicha congregación en las misma ciudad. Con
estas dos órdenes, trabajando en armonía con los Franciscanos, quienes llegaron
en 1541, la conversión de los indígenas se efectuó gradualmente, con los nuevos
conversos reunidos en poblados para su mejor gobierno e instrucción. Toda la
tribu es cristiana desde entonces, aunque muchos de los antiguos ritos
persisten en la vida diaria. Su número actual se aproxima a los 150.000. En los
hábitos agrícolas, arquitectura, método literario y producción, ceremonial
religioso y cultura en general, los antiguos Quiché recuerdan a los Mayas, sólo
con diferencias menores. En sus mitos originarios (como está asentado en el
“Popol Vuh”), Gugumatz, la Serpiente Emplumada –equivalente al Quetzalcóatl de
los aztecas- le dio forma a la Tierra, y finalmente creó cuatro hombres y
cuatro mujeres, quienes se convirtieron en los ancestros de la raza, asignando
a cada pareja al mismo tiempo un dios tutelar especial, y cuyo primer deber era
producir fuego y luz limpiar el mundo de monstruos malignos, e instituir
ceremonias y sacrificios. El “Popol Vuh”, o “Libro Nacional”, el gran monumento
literario de los Quiché, es un compendio de sus tradiciones más antiguas
transcritas antes de la conquista. La versión actual, evidentemente una copia
de un registro más antiguo, fue escrita en lengua Quiché por alguien de la
tribu, aparentemente poco antes de la conquista. Llamó primero la atención a
través de una traducción en castellano por el padre dominico Francisco Ximénez
(c. 1725). En 1861 una traducción más correcta en francés, con el texto
original, se publicó en París por el abate Brasseur de Bourbourg. Sobre esta
obra dice Brinton: “Este podría ser considerado uno de los más valiosos
monumentos de la antigua literatura americana y su sólida autenticidad no puede
ser puesta en duda”.